Durante los meses más soleados en Fontainebleau, es global encontrar estudiantes haciendo picnics en el insigne Chateau de la ciudad. Nuestra sección tuvo una hora acertado a lo dilatado del canal, llena de caldo y pinrel francés.
CRÉDITO: Stéphane Ketchassi
En nuestro primer día en el campus, Urs Peyer nos recibió con un discurso sobre nuestra identidad colectiva. Urs es nuestro decano, pero además es profesor de finanzas. Como todo buen matemático, basaba sus ideas en números.
El rompio DENTROEntrada de julio de esta guisa: 504 estudiantes de 70 nacionalidades. 20% hablantes nativos de inglés. 39% mujeres. 22 británicos, 11 brasileños, 5 marroquíes, 2 sirios y 4 sudafricanos. Algunos de estos números se encontrarían en un folleto, pero escuchar estos relatos en voz incorporación, acompañados de aplausos de la audiencia, en realidad enfatizó cuán diversos somos como clase. Urs terminó su punto con una pequeña broma: “Algunas escuelas B hablan de geogonia en términos del noreste, medio oeste y costa oeste, pero aquí el mundo firme es representado.»
Cátedra INSEAD
EXPERIMENTANDO EL “ESPECTRO COMPLETO”
Es posible pensar en la diversificación en INSEAD desde una perspectiva puramente geográfica. Con un eslogan como “Escuela de Negocios para el Mundo” y un campus mundial que albarca varios continentes, INSEAD en ocasiones puede parecer una cumbre de las Naciones Unidas. Interiormente del salón de clases, nuestros carteles laminados muestran no solo nuestros nombres sino además nuestras nacionalidades. Los maestros aprovechan esta diversificación para cultivar conversaciones convincentes sobre las diferencias culturales y políticas. Una cosa es ojear sobre las diferencias entre US GAAP e IFRS y otra que Marília, nuestra compañera griega que trabajó para JP Morgan y Bloomberg, explique en coordinación con nuestro profesor israelí Ron Lazer. En un curso como Comportamiento organizacional, mis colegas chinos y australianos pueden combatir los méritos de los lenguajes de stop y bajo contexto.
Tan pronto como la semana pasada, en nuestro curso de políticas públicas, debatíamos sobre el mercado gremial en relación con la remuneración, el seguro de desempleo y la desigualdad de índole. Cada estudiante representó un ejemplo diferente y habló en términos muy personales sobre sus experiencias al fallar impuestos o altercar con un desempleo inesperado. En los EE. UU., tendemos a pensar en Europa Occidental en términos monolíticos cuando se comercio del sistema de bienestar; honestamente, tiende a reducirse a polémicas políticas. Sin incautación, los relatos personales de mis colegas noruegos, franceses y suizos ilustraron el espectro completo de estas diferencias y contextualizaron la disertación matizada del profesor sobre la honradez y la equidad en el mercado gremial.
Fuera del clase, no faltan oportunidades para que los estudiantes compartan las formas en que su país ha moldeado su identidad. Por ejemplo, en noviembre, los estudiantes latinoamericanos organizaron LatAm Week, una celebración de una semana que incluyó degustaciones de mezcal y pisco, clases de salsa y una serie de charlas con ejecutivos de tres startups latinoamericanas Unicorn (Bitso, Kavak y Rappi). .
Un gran punto culminante de los primeros dos meses del software participando en un espectáculo en París con el African Club. Soy un gran admirador de Burna Boy, uno de los artistas más populares de Nigeria. En los últimos dos primaveras, ha colaborado con todos, desde Future hasta Coldplay. De volta a Houston, eu nunca conheci ninguém que ouvisse Burna, então vê-lo tocar ao vivo com meus colegas de classe nigerianos, ganenses e botswanes, muitos dos quais o ouviam quando ele era escasamente um músico circunscrito, foi tão judicial para um fã como yo.
Chris Poldoián
LA DIVERSIDAD ES MÁS QUE UN PASAPORTE
En INSEAD, la pregunta «¿De dónde eres?» rara vez recibe una respuesta. Tomemos como ejemplo a mi amiga Nimisha, que estudió en París antaño de trabajar como abogada de fusiones y adquisiciones en la India… y luego se mudó a Finlandia para seguir una carrera como consultora. Incluso mi clan de estudio de cuatro representaba cuatro continentes diferentes y colectivamente vivimos en ocho países diferentes. Maryam creció en Marruecos pero pasó los últimos primaveras en París; Shahbaaz nació en India pero ahora candela a Singapur su hogar; Andrea se identifica como italiana pero ha trabajado en finanzas y consultoría en Londres. Cuando se comercio de colaborar en proyectos grupales, cada uno de nosotros ha puesto sobre la mesa sus respectivas experiencias de vida y trabajo en todo el mundo. A veces, nuestras diferencias culturales creaban fricciones: volviendo a la discusión sobre lenguajes de stop y bajo contexto, nos tomó un tiempo enterarse cómo comunicarnos de guisa efectiva entre nosotros. Si hubiera ido a un software en los EE. UU., nunca habría tenido esta experiencia de enseñanza porque mis grupos de estudio estarían compuestos más por colegas estadounidenses. Aquí en INSEAD no prevalece ninguna país ni civilización.
Sin incautación, la diversificación en INSEAD va más allá del pasaporte de algún. INSEAD puede tener la reputación de ser una consultora de MBB, pero he conocido a exguitarristas de jazz, documentalistas y analistas de redes sociales, veteranos militares y más. Nadie aquí se define por una sola cosa: ni su trabajo previo al MBA, ni su país, ni sus actividades extracurriculares.
Uno de mis mejores amigos en INSEAD personifica esta multidimensionalidad. Si le pregunta a Matt qué hacía antaño de mudarse a Fontainebleau, la respuesta corta podría ser que trabajó en finanzas en Australia y el sudeste oriental. Puede que la industria no sea lo más singular del mundo, pero profundice un poco más y escuchará cómo su apasionada lucha por la desigualdad de índole en los deportes lo llevó a trabajar con una ordenamiento sin fines de provecho para romper cuatro récords mundiales Guinness. Matt jugó el partido de fútbol más stop del mundo (o como lo llaman aquí… fútbol), llegó a la cima del Monte Kilimanjaro, así como al punto más bajo del mundo: el Mar Muerto de Jordania.
En los últimos cuatro meses, he conocido clan increíble. Al compartir nuestras experiencias de vida, construimos confianza intercultural entre nosotros y obtenemos una comprensión más profunda de nuestras diferencias y similitudes. Estas historias surgen mientras se toman unas copas en el bar, se almuerza en la cafetería o se celebran fiestas de pinrel a altas horas de la tenebrosidad en el residencia de algún. Es escuchar de Wadih sobre trabajar en Beirut cuando una arranque destrozó las ventanas de su oficina. Está hablando con Divy sobre salir del clóset frente a sus padres punjabíes en la India. Simpatiza con Sam acerca de regresar al clima político cada vez más polarizado de Estados Unidos a posteriori de primaveras de radicar como expatriado. Es escuchar a Carlos tratando de encontrar un café en Suecia que le recuerde a su hogar en Colombia.
Luego de casi dos primaveras de distanciamiento social y refugio en el sitio, me siento muy afortunado de estar rodeado de una clase de MBA mundial.
Chris Poldoian obtuvo su título universitario de la Universidad de Tufts, donde se especializó en Hacienda y Letras Española con especialización en Escritura Creativa. Apasionado por la comida y el caldo, Chris trabajó como apoderado de restaurante y sommelier en Los Ángeles, San Francisco, Dallas y Houston antaño de convertirse en asesor independiente de bebidas durante la pandemia. En su tiempo exento, le gusta pasar maratones cerca de del mundo y presentar un podcast sobre vinos llamado a traves del vidrio.
Esta nota fue traducida al castellano y editada para disfrute de la comunidad Hispana a partir de esta Fuente